El Economista Prudente

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Archivos por Etiqueta: tipos de interes; Fekete; Bondone; deflación; expansión crediticia; deuda; unidad de cuenta; dinero; crédito

El verdadero problema de la moneda fiduciaria

El profesor Fekete ha comenzado el año escribiendo tres nuevos artículos.    El primero de ellos titulado “Una navegación segura requiere una medición adecuada” denuncia la falta de una unidad de medida estable con la que realizar el cálculo económico.   A lo largo del artículo hace una exposición resumida de la definición de dinero, con la que disentimos profundamente ya que comete el grave error de unificar los conceptos moneda y dinero en uno solo, que tal y como explicamos aquí conduce a una serie de gravísimos problemas teóricos.  Aún así, no le falta razón al profesor al protestar por una falta de unidad de cuenta estable, y en este sentido de nuevo el economista Carlos Bondone aporta una solución en su Teoría de la Relatividad Económica (capitulos X, XI y XII) al proponer un nuevo modelo contable donde se registren separadamente los bienes presentes y los bienes futuros.

En el siguiente artículo titulado Oro y Miel, que es en realidad una carta dirigida al presidente de la Reserva Federal de Kansas Thomas Hoening, Fekete explica como debería reinstaurarse el patrón oro, sin “olvidar” esta vez el mercado de las “Real Bills”.  En el punto (3) hace una interesantísima observación y es que el papel del oro no es tanto estabilizar los precios en general sino estabilizar el precio del crédito en particular, es decir estabilizar la tasa de interés.

En este sentido, estoy de acuerdo en que lo verdaderamente grave es la “distorsión” de los tipos de interés, pero difiero de la interpretación de Fekete sobre la causa de esa distorsión, que se refleja actualmente en una estructura descendiente de los tipos de interés.   La simple propensión de los agentes por endeudarse puede ser condición suficiente para generar unos tipos de interés descendientes:

  • Para empezar, cuando la mayoría de los agentes decide que quiere endeudarse y además de ellos depende elegir el sistema monetario, se adoptará el sistema que permita lo que ellos pretenden.  Si se han decapitado reyes, ¿como no va a derogarse el patrón oro si es lo que demandan los agentes ya sea por activa o por pasiva?.   Además los banqueros, especialisas en los asuntos del dinero y en comerciar con el crédito, siempre estarán dispuestos a utilizar su importante influencia para apoyar cualquier iniciativa en esa dirección.
  • Una vez que se abre la autopista del endeudamiento (moneda fiduciaria, reserva fraccionaria…), la carrera de la expansión del crédito solo llevará a unos tipos de interés descendientes, por el simple hecho de que cuanta más gente haya endeudada, quedará menos gente con capacidad para endeudarse.   Si lo llevamos a un extremo, cuando todo el mundo está endeudado al máximo de su capacidad, la demanda de crédito sera 0.  Y cuando un bien (el crédito) carece de demanda, su precio (el interés) es 0.
  • No debemos confundir el tipo de interés con la prima de riesgo por inflación.   Una de las consecuencias de la expansión del crédito y su monetización es la inflación, pero este fenómeno no tiene ninguna relevancia en la tasa de interes real o “natural”.  Es tan solo una prima de riesgo por impago parcial al esperar el acreedor una depreciación del bien prestado durane la vida del préstamo.  Como explicamos aquí el interés es el precio del crédito, y el crédito es intercambio de tiempo económico.

Finalmente estoy de acuerdo con el pronóstico deflacionista de Fekete para esta crisis, primero deflación y después hiperinflación.  Estamos viviendo el final de una gran burbuja de crédito, la consecuencia de 100 años de expansión de crédito e inflación será una contracción crediticia de similares proporciones.  Es sorprendente que la mayoría de los economistas, incluyendo muchos austriacos, no se den cuenta de que cuanto mayor es la cantidad de deuda emitida, más difícil se hace su expansión.   La corriente de amortizaciones y/o impagos de deuda crece en proporción con la cantidad de deuda existente en el sistema.  Llegado un punto, por mucha cantidad de deuda nueva que se genere no podrá contrarrestar el flujo de amortizaciones.   Es contabilidad básica.

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