El Economista Prudente

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Los malvados especuladores

Estos días, cada vez que los mercados financieros tiemblan, los medios de comunicación han tomado la costumbre de anteponer la palabra “ataque” en sus titulares.  “Los mercados atacan de nuevo a España”, “La prima de riesgo se dispara por el ataque de los especuladores”, etc.

Afortunadamente, entre todo este mar de sensacionalismo, dos excelentes artículos rebaten perfectamente estos titulares, uno escrito por Juan Ramón Rallo y otro escrito por Daniel Lacalle.

Y a mi me gustaría profundizar en algo que comenta Daniel sobre especular contra una prima de riesgo artificialmente elevada.  A ver, todos estos que dicen que los especuladores son tan malos, entiendo que al mismo tiempo piensan que entre ellos son hermanitas de la caridad.  ¿Será que tienen reuniones secretas periódicamente donde hacen pactos de sangre y  se juran amor eterno?  Voy a ponerme la gorra de conspiranoico y acepto estos pactos secretos como ciertos (solo me queda una duda, ¿Quien convoca los akelarres? ¿El Dr. No?, ¿Pierre Nodoyuna?) .

Si seguimos con la reflexión hace falta un condicionante más para que ese pacto funcione, y es que ningún especulador puede quedar fuera de él. Si resulta que un conjunto de especuladores vende en descubierto bonos del Reino de España, sin que verdaderamente existan grandes problemas en la economía española ¿Como es que no aparece otro grupo de especuladores que tome la posición contraria para aprovecharse de la descabellada apuesta de los primeros?

Vamos a ver, que quede bien claro: Los especuladores se apuñalan entre si continuamente.  Si un especulador tiene que pisar el cuello a otro, lo hará sin pensarlo dos veces, no tengan la más mínima duda. Pensar que entre ellos se respetan por el “beneficio comunal” es de una candidez que casi inspira ternura.

Cualquiera que haya seguido los mercados financieros de forma profesional, sabe que el mercado no se rige por pactos conspiranoicos ni majaderías por el estilo.  En los mercados financieros hay muchísimos especuladores y cada uno va a lo suyo, velando celosamente por su patrimonio, y además cada uno tiene se propia visión de los mercados, que evidentemente muchas veces es opuesta (si todos estuviesen de acuerdo en vender o en comprar al unísono, apenas sería posible ejecutar operaciones!!!!!!).

Los especuladores buscan su propio beneficio, de eso no hay ninguna duda.  Pero ojo, asumiendo sus riesgos, porque si se equivocan pagan o incluso se arruinan, como pasa en muchas ocasiones.  Pero en su codiciosa, incomprendida y poco altruista labor desempeñan de forma totalmente involuntaria la extremadamente valiosa función de descubrir el precio de las cosas.  Una economía sin precios es como un barco sin brújula ni timón, y una economía sin especuladores es una economía sin precios.

Si España está quebrada pido a los especuladores que lo reflejen en el precio de sus bonos, por favor.  Yo no quiero mirar para otro lado, yo quiero saber la verdad.  El que quiera esperar a que el gobierno de turno se la cuente, que espere sentado.

12 Respuestas a “Los malvados especuladores

  1. Pingback:Los malvados especuladores

  2. reinius agosto 3, 2011 en 8:43 pm

    No esta mal, pero por que los llamas especuladores, ¿a lo mejor debieras llamarlos inversionistas?
    Especular: efectuar operaciones comerciales o financieras, con la esperanza de obtener beneficios basados en las variaciones de los precios o de los cambios.
    Por lo que entonces la especulación bursátil es jugar con las inversiones para obtener un beneficio, y si no estoy equivocado en los juegos se utilizan las estrategias y algunas pueden resultar tener una apariencia para producir el efecto deseado y así cumplir con los objetivos.
    Bueno que me voy por las nubes, que ni tanto ni tan calvo, yo no se los intereses que pueden tener los políticos para ocultar datos (me lo imagino, pero no lo se) pero tampoco creo que en las primas de riesgo se produzcan unos cambios tan abruptos en tan poco tiempo, vamos que los “inversionistas” no son los niños de San Ildefonso.

  3. manuelgar agosto 3, 2011 en 9:15 pm

    Si te fijas yo no entro a enjuiciar moralmente a los especuladores. Ellos solo miran por si mismos buscando únicamente su propio lucro. Pero hete aquí que precisamente al intervenir en el mercado activamente, cumplen involuntariamente la valiosísima función de descubrir los precios. No solemos dar importancia a esta función porque la damos por supuesta, pero es absolutamente clave para el funcionamiento de una economía, y los involuntarios protagonistas en este sentido son los especuladores. Con respecto a eso, un ilustrativo artículo del profesor Rallo: http://www.libremercado.com/2011-07-15/juan-ramon-rallo-viva-la-especulacion-60390/1.html

    Con respecto a la palabra “especulador”, estoy contigo,. En castellano tiene unas connotaciones muy negativas. En inglés por ejemplo se usa la palabra “trader” que es mucho más aséptica.

    • reinius agosto 3, 2011 en 11:26 pm

      Yo tampoco quiero enjuiciar moralmente a nadie, mucho menos cuando no se quien esta detrás de cada movimiento y precisamente es eso una de las cosas que hace mal pensar.
      Estarás conmigo que con los datos de corrupción generalizada en todos los países y niveles, es imposible plantear como defensa, de estos grupos, teorías idealistas de libre mercado.
      Y perdona si me exalto, pero en la situación mundial que nos encontramos no creo en la inocencia de nadie, más bien en todo lo contrario y sobre todo cuando el objetivo es el control de la economía.

      • manuelgar agosto 3, 2011 en 11:36 pm

        Claro, si es que cuando decía enjuiciar moralmente me refería a que en ningún momento califico a los especuladores como “buenos”, es más, en realidad si enjuicio porque si te fijas los describo como egoistas, interesados y codiciosos. La clave del asunto es que su actividad, a pesar de ser egoista y codiciosa, tiene la importantísima consecuencia del descubrimiento de precios. Consecuencia que en ningún momento ellos pretenden, ya que solo buscan su propio lucro.

  4. Jaime Garo septiembre 3, 2011 en 4:50 pm

    Todo eso está muy bien em el supuesto de la existencia de una “competencia perfecta” de especuladores… hay miles como bien dices pero unas pocas manos son realmente este juego de casino en que se han convertido los “mercados financieros”.
    Encantado de leerte desde la discrepancia.

  5. Jaime Garo septiembre 3, 2011 en 4:50 pm

    Todo eso está muy bien em el supuesto de la existencia de una “competencia perfecta” de especuladores… hay miles como bien dices pero unas pocas manos son realmente este juego de casino en que se han convertido los “mercados financieros”

  6. manuelgar septiembre 4, 2011 en 12:55 pm

    Hola Jaime,
    Yo creo que no es necesario el supuesto de competencia perfecta. Es más, no creo que exista tal cosa como la competencia perfecta en ningún ambito del mercado. El mercado esta por definición en desequilibrio, básicamente porque el futuro siempre es incierto.

    Tampoco creo que sea determinante el número de “manos fuertes”. Basta que una mano fuerte vea la oportunidad de “cazar” a otra para que se compensen las fuerzas.

    En ese sentido, es muy interesante el libro autobiográfico de Jesse Livermore. Un famoso especulador de los años 20 y 30 que fue capaz de amasar enormes fortunas y arruinarse varias veces. Contaba como cuando al tomar posiciones fuertes en algo se cuidaba mucho de aparentar opulencia (por ejemplo alquilando un yate pero haciendo creer a los demas que lo había comprado) para que el resto de especuladores se lo pensasen dos veces antes de ir contra su posición. Hoy día sigue siendo igual.

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