El Economista Prudente

Ideas para preservar tu capital

Archivos mensuales: enero 2011

La demanda de materias primas y el Baltic Dry Index

El Baltic Dry Index se encamina a los mínimos de 2008. ¿Los cargueros van vacíos y al mismo tiempo los precios de las materias primas por las nubes? De incremento de demanda lo siento pero nada de nada. ¿Sera escasez? Entonces si los precios del petroleo, del algodon, del trigo, del cobre, del hierro, de la tripa de cerdo, del zumo de naranja congelado, “suben” tanto es porque se están acabando todos a la vez. Vaya, que casualidad!

BDI

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El análisis técnico y la Teoría del Valor Subjetivo

El análisis técnico de los mercados financieros suele ser infravalorado por la gran mayoría de los economistas en favor del análisis fundamental.   Esto se debe a que la mayoría de las teorías económicas vigentes todavía siguen aferradas parcialmente a la teoría del valor objetivo.   Es decir, se basan en que es posible calcular el valor de un bien analizando los elementos que lo componen.   Por ejemplo, que el precio del pan dependerá del precio del trigo, del coste de convertirlo en harina, el coste de amasarlo, hornearlo y transportarlo, etc.

Sin embargo, la Teoría del Valor Subjetivo (TVS) cuyo desarrollo culminó Carl Menger, demuestra que el precio de los bienes se determina en el intercambio, que refleja la valoración subjetiva que las partes hacen de la utilidad de los bienes intercambiados, y que son los costes los que se adaptan al precio fijado por el mercado, no al revés!!.  Menger propone que el valor de los bienes de orden superior (los que sirven para producir otros bienes) depende a su vez del valor de los bienes que produce.   Esta premisa se puede generalizar, ya que si el valor de los bienes de orden inferior (los bienes de consumo) se rige por la teoría del valor subjetivo, entonces los bienes de orden superior también.

Además, podríamos generalizar la propuesta de Menger desde el punto de vista de la necesidad que satisfacen los bienes (utilidad).  Así, los bienes de orden superior también son valorados en función de su utilidad.    Tal y como lo expresa Carlos Bodone:

“…cualquier bien económico surge como consecuencia de que satisface una necesidad humana, no importa en cuál de las etapas esté ubicada esa necesidad, en cuanto a si la hace satisfaciendo una necesidad derivada de la posición de orden superior o inferior; en otras palabras, descubierto el instrumento de capital que permite mayor productividad ya está la necesidad de utilizarlo. De allí deriva su condición de bien económico y formará sus precios incidido por las valoraciones subjetivas.” (Bondone, 2006 p. 97)

Las acciones son bienes de orden superior, que son valoradas principalmente porque dan derecho a participar en el negocio del que son título de propiedad.  Cuando las acciones cotizan en un mercado organizado, la valoración subjetiva de los que participan en ellas queda reflejada en el precio fruto de los intercambios (compras y ventas) de acciones.

La utilidad final que todo poseedor de acciones espera de ellas, es que le aporten un beneficio económico, mediante una combinación de plusvalías y/o dividendo que reporte ganancias netas.  Por otro lado, como ya sabemos por la TVS, las valoraciones subjetivas tienen un carácter ordinal, es decir, están sujetas al orden o prioridad de necesidades del individuo que valora.

Por eso, cuando alguien se dispone a comprar o vender acciones, son mucho más importantes sus propias circunstancias que las circunstancias de la empresa cotizada.    Lo que más les suele importar a  todos los inversores es si van ganando o perdiendo, o también suele ser muy determinante sus necesidades de liquidez.

Por ejemplo, si alguien acumula una rentabilidad del 300% en unas acciones, entra dentro de toda lógica que decida vender y hacer caja aun cuando piense que las perspectivas futuras de la empresa cotizada sean muy buenas.  Lo mismo si va perdiendo un 30%, por miedo a estar equivocado y perder aun más puede decidir vender, aunque realmente piense que las perspectivas de la empresa cotizada son buenas, pero la sensación de estar perdiendo con su inversión le lleve a no entender lo que está pasando y por tanto decida salir de esa situación que es insatisfactoria para él.

El análisis técnico lo que pretende es observar lo que los participes están haciendo, y si la tendencia general es compradora o vendedora porque en definitiva son las compras y las ventas, y solo las compras y las ventas, las que determinan el precio de las acciones y por tanto su tendencia.

El análisis técnico proporciona herramientas para intentar detectar tendencias y también para intentar detectar situaciones de extremos de mercado.  Con extremos de mercado me refiero a situaciones de pánico o de euforia.   Detectar estos extremos de mercado es muy valioso para no comprar acciones donde “ya está todo el pescado vendido” (euforia) o para detectar buenas oportunidades en situaciones en que se venden acciones a precios de ganga (pánicos).

En un próximo artículo entraré un poco más en detalle sobre el análisis técnico.

cualquier bien económico surge como consecuencia de que satisface una necesidad
humana, no importa en cuál de las etapas esté ubicada esa necesidad, en cuanto a si la hace satisfaciendo
una necesidad derivada de la posición de orden superior o inferior; en otras palabras, descubierto el
instrumento de capital que permite mayor productividad ya está la necesidad de utilizarlo. De allí deriva
su condición de bien económico y formará sus precios incidido por las valoraciones subjetivas

Los especuladores y el diferencial con Alemania

Me sorprende la impunidad con la que algunos han echado la culpa a los malvados especuladores del lamentable estado de la deuda del Reino de España.

Creo que alguien que tenga mínima cultura financiera sabrá que los grandes patrimonios (fortunas personales, saldos de tesorería de multinacionales, fondos de inversión) que están en liquidez no se dejan en la cuenta corriente de la caja de ahorros del pueblo o se ponen a plazo fijo.   Lo más habitual es que si se quiere mantener líquido y no correr riesgos se coloque en renta fija soberana, como bonos, obligaciones, o letras del tesoro.   Dependiendo de si el propietario piensa que va a necesitarlo antes o después elegirá un plazo más corto o mas largo.   Hay dos razones fundamentales para esto:

  1. Obtener algo de rentabilidad.
  2. Los titulos-valores como son los bonos están en las entidades financieras en “puro” depósito (custodiados).  Es decir, a diferencia de una cuenta corriente, la entidad no puede disponer de los bonos para prestarlos por ahí.

Pues bien, si estos grandes patrimonios tienen comprados bonos españoles y no ven más que incompetencia por parte de quien ha de responder por esos compromisos (el gobierno), ¿son tan malvados por deshacerse de un activo que consideran arriesgado?

Es más, como ya hemos explicado esos patrimonios una vez vendidos los bonos españoles no se quedarían en la cuenta corriente, por seguridad se ubicarían en otro activo seguro.  ¿Que pais de nuestro entorno, que maneje nuestra misma moneda parece mas seguro?:  Alemania.

Conclusión:  Venta de bonos españoles y compra de bonos alemanes.  Sube el precio del bono alemán y baja el bono español.   ¿De verdad es tan misterioso y maquiavelico que suba el diferencial?

Hay que ver, que malvados son estos especuladores.  Dice uno de barba: “!!Basta ya de la dictadura de los mercados!!”  ¿Dictadura?, pues entonces protesta también cuando se les pida financiación en un principio, caradura.

El valor de las bolsas vs. PIB

Otro ratio muy interesante.  Este es el valor del mercado bursátil dividido por el PIB (al ser un ratio, nos libramos de la tremenda distorsión que introducen las fluctuaciones del dólar).   Se puede ver la fuerte sobrevaloración histórica que aun padecemos.

Algunos dirán, ya… pero es que en 1950 el desarrollo y la tecnología era muy inferior (Internet, ordenadores, transporte, comunicaciones, etc…).  Vale, entonces porque esa tecnología no se refleja también en el PIB ¿o es que aun no ha dado tiempo?

En mi opinión cualquier valor por encima del 60% es muy peligroso.

Es también muy elocuente el gráfico que representa la proporción de deuda en relación con el PIB.

La mayor burbuja de crédito de la historia

El gráfico es elocuente.  Representa la relación entre el total de deuda en los EEUU (publica y privada) en relación con el PIB, lo bueno es que tanto la deuda (numerador) como el PIB (denominador) estan expresados en dólares, con lo que el gráfico está totalmente libre de cualquier distorsión por inflación o deflación.  Esto solo puede acabar de una forma y creo que la única cuestión es cuando.

 

Por cierto, para los inflacionistas: Oberservad el nivel de deuda que había en 1970. Cuando el nivel de deuda es bajo el escenario de inflación es mucho más factible, ya que hay mucho margen para crear nueva deuda y monetizarla. Cuando el nivel de endeudamiento es tan alto, es poco probable esperar una inflación o hiperinflación porque es muy dificil ya generar nueva deuda que monetizar y sobre todo, que cuanto más deuda hay creada más amortizaciones se generarán, y más dificil es que crezca el nivel de deuda global.

La consecuencia más probable de la gran burbuja de crédito que refleja este gráfico es una fuerte contracción del crédito, es decir: deflación.

El verdadero problema de la moneda fiduciaria

El profesor Fekete ha comenzado el año escribiendo tres nuevos artículos.    El primero de ellos titulado “Una navegación segura requiere una medición adecuada” denuncia la falta de una unidad de medida estable con la que realizar el cálculo económico.   A lo largo del artículo hace una exposición resumida de la definición de dinero, con la que disentimos profundamente ya que comete el grave error de unificar los conceptos moneda y dinero en uno solo, que tal y como explicamos aquí conduce a una serie de gravísimos problemas teóricos.  Aún así, no le falta razón al profesor al protestar por una falta de unidad de cuenta estable, y en este sentido de nuevo el economista Carlos Bondone aporta una solución en su Teoría de la Relatividad Económica (capitulos X, XI y XII) al proponer un nuevo modelo contable donde se registren separadamente los bienes presentes y los bienes futuros.

En el siguiente artículo titulado Oro y Miel, que es en realidad una carta dirigida al presidente de la Reserva Federal de Kansas Thomas Hoening, Fekete explica como debería reinstaurarse el patrón oro, sin “olvidar” esta vez el mercado de las “Real Bills”.  En el punto (3) hace una interesantísima observación y es que el papel del oro no es tanto estabilizar los precios en general sino estabilizar el precio del crédito en particular, es decir estabilizar la tasa de interés.

En este sentido, estoy de acuerdo en que lo verdaderamente grave es la “distorsión” de los tipos de interés, pero difiero de la interpretación de Fekete sobre la causa de esa distorsión, que se refleja actualmente en una estructura descendiente de los tipos de interés.   La simple propensión de los agentes por endeudarse puede ser condición suficiente para generar unos tipos de interés descendientes:

  • Para empezar, cuando la mayoría de los agentes decide que quiere endeudarse y además de ellos depende elegir el sistema monetario, se adoptará el sistema que permita lo que ellos pretenden.  Si se han decapitado reyes, ¿como no va a derogarse el patrón oro si es lo que demandan los agentes ya sea por activa o por pasiva?.   Además los banqueros, especialisas en los asuntos del dinero y en comerciar con el crédito, siempre estarán dispuestos a utilizar su importante influencia para apoyar cualquier iniciativa en esa dirección.
  • Una vez que se abre la autopista del endeudamiento (moneda fiduciaria, reserva fraccionaria…), la carrera de la expansión del crédito solo llevará a unos tipos de interés descendientes, por el simple hecho de que cuanta más gente haya endeudada, quedará menos gente con capacidad para endeudarse.   Si lo llevamos a un extremo, cuando todo el mundo está endeudado al máximo de su capacidad, la demanda de crédito sera 0.  Y cuando un bien (el crédito) carece de demanda, su precio (el interés) es 0.
  • No debemos confundir el tipo de interés con la prima de riesgo por inflación.   Una de las consecuencias de la expansión del crédito y su monetización es la inflación, pero este fenómeno no tiene ninguna relevancia en la tasa de interes real o “natural”.  Es tan solo una prima de riesgo por impago parcial al esperar el acreedor una depreciación del bien prestado durane la vida del préstamo.  Como explicamos aquí el interés es el precio del crédito, y el crédito es intercambio de tiempo económico.

Finalmente estoy de acuerdo con el pronóstico deflacionista de Fekete para esta crisis, primero deflación y después hiperinflación.  Estamos viviendo el final de una gran burbuja de crédito, la consecuencia de 100 años de expansión de crédito e inflación será una contracción crediticia de similares proporciones.  Es sorprendente que la mayoría de los economistas, incluyendo muchos austriacos, no se den cuenta de que cuanto mayor es la cantidad de deuda emitida, más difícil se hace su expansión.   La corriente de amortizaciones y/o impagos de deuda crece en proporción con la cantidad de deuda existente en el sistema.  Llegado un punto, por mucha cantidad de deuda nueva que se genere no podrá contrarrestar el flujo de amortizaciones.   Es contabilidad básica.

Confusión entre dinero y crédito

Uno de los problemas más graves de las teorías económicas vigentes, es su incapacidad para  diferenciar claramente entre dinero y crédito.  La mayoría de las teorías sostienen que el dinero es el medio de intercambio generalmente aceptado.   Y la verdad es que en lenguaje llano parece tan solo una cuestión de semántica.   Solemos intercambiar las palabras moneda y dinero con preferencia por la última del mismo modo que en lenguaje llano nunca preguntamos “¿cual es tu masa?” sino “¿cuanto pesas?”

Sin embargo, si queremos ser rigurosos la física nos aporta los fundamentos teóricos apropiados y nos dice claramente que una cosa es el peso, y otra muy distinta la masa.   Sin esta diferenciación, poner un satélite en órbita sería una auténtica pesadilla.  Seguramente sería imposible.

De forma similar a como ocurriría con el peso y la masa en física, en economía fusionar los conceptos dinero y crédito es un error gravísimo.  Tampoco saldríamos de ese tremendo error si incluimos un concepto como subconcepto del otro, es decir, afirmar por ejemplo que el crédito es un tipo de dinero, porque seguiríamos afirmando entonces que el crédito es dinero.

Para tener un marco teórico sólido en cualquier ámbito científico, no importa que se trate de ciencias naturales o sociales,  hace falta categorizar los conceptos adecuadamente, no importa tanto el nombre que les pongamos, sino el hecho de que los conceptos y categorías estén correctamente estructurados.  En mi opinión las aportaciones con más rigor científico en este sentido son las de Carl Menger en sus Principios de Economia Política y Carlos Bondone en su Teoría del Tiempo Económico (TTE).

Bondone propone que en teoría monetaria será necesario añadir un concepto adicional.  Este concepto sería el de moneda, cuya definición es medio de intercambio indirecto (el trueque sería intercambio directo).  A continuación es necesario restringir el concepto de dinero solo a los bienes económicos presentes como pueden ser el trigo, el oro, la plata, etc.    Utilizaremos el término “dinero” porque cronológicamente la primera moneda que empleó el hombre fueron bienes presentes (dinero).

A estos efectos, definiremos crédito como un derecho a recibir bienes presentes en el futuro.  Si se especifica la cantidad, calidad del bien a recibir y una fecha de vencimiento, hablaremos de crédito regular.  Si falta alguno de esos requisitos, entonces estaremos hablando de crédito irregular.   Aquí hago un análisis un poco más detallado del concepto de crédito a la luz de la TTE.

Por último, toda moneda que no sea dinero (bien presente), solo puede ser crédito.  Así nos quedaríamos con la siguiente estructura teórica:

Moneda:  Medio de intercambio indirecto y unidad de cuenta.  Tipos de moneda:

  • Dinero: Bien presente utilizado como moneda (sal, trigo, oro, plata, certificados de depósito de oro o plata, etc.).  Ojo, la sal o el oro solo alcanzarán la categoría de dinero cuando se utilizan como moneda, mientras tanto serán simplemente bienes económicos.
  • Crédito:  Toda moneda que no sea dinero, solo puede ser crédito (letras de cambio, pagarés, dolares, euros, etc.).  Como hemos dicho antes, el crédito puede ser regular como un billete de banco convertible en plata u oro o irregular como los actuales Euros o dolares, donde no se especifica que bien recibiremos, ni su cantidad, ni su calidad ni en que fecha.

La utilización del crédito como moneda fue un gran avance económico, similar a la transición del trueque al uso del dinero.  Sin embargo, mientras que el crédito regular no suele generar problemas, el crédito irregular si que es verdaderamente problemático.   Si a esto se le suma la confusión entre dinero y crédito, de forma que al crédito irregular se le otorgue la categoría de dinero, entonces los problemas son mucho mayores.

Si para conceder crédito es imprescindible un bien presente que poder prestar, y al mismo tiempo otorgamos a los Euros la categoría de bien presente (dinero), cuando sabemos que los Euros no son bienes presentes sino crédito, entonces estaremos admitiendo que es científicamente posible la creación instantánea e infinita de bienes presentes!!!   Que sería como admitir que es posible construir un edificio de infinitas plantas.  De manera que sería lo mismo construir un edificio sobre el suelo de un terreno, que sobre el suelo de la planta 98 de un rascacielos  ¿Por el hecho de llamar  suelo a las dos cosas y que ambas puedan tener usos parecidos podemos decir que tienen las mismas propiedades científicas?

Si aceptásemos que es científicamente correcto que cualquier suelo es igualmente valido para edificar, se haría muy complicado y penoso rebatir que un edificio puede tener infinitas plantas, aunque intuyamos claramente que es insostenible.   El crédito (edificio) solo puede surgir del dinero (suelo), pero si aceptamos que “crédito=dinero” entonces se podrá generar crédito sobre crédito hasta el infinito.  Al no rechazar de plano el error de concepto, convalidamos por pasiva el error científico “dinero=crédito”, y nos vemos obligados a dar mil y un argumentos de porque eso no es bueno ni recomendable.

Al final, a todo aquel que haga un mal uso del concepto del dinero haciendo denuncias del tipo “los bancos imprimen dinero de la nada” (en realidad no hacen tal cosa, si no que emiten moneda-crédito) se le calificará de aguafiestas o anticuado, cuando en realidad su protesta está llena de razón solo que está científicamente mal planteada.  Debería decir  “Sres. Banqueros centrales, no pretendan hacernos creer que crean dinero (riqueza) porque eso es científicamente imposible, lo que ustedes están haciendo al emitir moneda es endeudarse de forma extremadamente imprudente”.

El endeudamiento intensivo junto con un exceso de confianza en el futuro es una tentadora y peligrosa combinación que suele acabar en desgracias innecesarias.   Por eso es vital que la ciencia económica sea capaz de aportar un conocimiento científico apropiado y riguroso.

Manuel Polavieja.

 

Nota: En breve subiré un post donde intentaré explicar porqué la propuesta  en Teoría Monetaria de Carlos Bondone es más precisa y preferible a la de Mises o Hayek.

 

Los bancos centrales no fijan los tipos de interés

Los medios de comunicación especializados y muchos economistas nos bombardean continuamente con la magnifica autoridad que tienen los Bancos Centrales para fijar los tipos de interés.  ¿Pero hasta que punto es eso cierto?  Echemos un vistazo al siguiente gráfico:

http://www.elliottwave.com/images/marketwatch/fedfollows.gif

Algunos lo explican rapidamente diciendo que es el mercado quien se anticipa a las decisiones de la Reserva Federal.   Pero esta explicación es muy poco científica ¿acaso sabemos realmente lo que piensan cada uno de los partícipes del mercado de bonos?.  Además, si esa explicación contradice los hechos observados, debería aportar argumentos solidos que justifiquen dicha contradicción.

A continuación vamos a dar una explicación utilizando la Teoría del Tiempo Económico (TTE) de Carlos Bondone.   Los tipos de interés mostrados en este gráfico representan la tasa a la que la que la reserva federal concede préstamos a corto plazo a los bancos.  Pero vamos a centrarnos un momento en la frase “La Reserva Federal concede prestamos”.

Todos sabemos que hoy en día los dolares  son exclusivamente moneda en papel, es decir, no dan derecho a intercambiarlos por nada (una cantidad específica de oro o plata, por ejemplo).   Los dolares son promesas de pago que nunca se materializan. Sin embargo, aunque el dólar no sea convertible tiene poder adquisitivo, el poder adquisitivo que le asigna el mercado.

Parémonos a pensar en un ejemplo muy simple.  Alguien quiere comprar mi casa y no tiene suficiente dinero para pagarla pero promete pagármela a lo largo de 10 años.  Asi que acepto a cambio de mi casa un documento donde el comprador firma su compromiso de pago (hipoteca, para los amigos).   Yo aporto un bien tangible que existe, que es la casa (bien presente), y el comprador emite un documento que es un contrato de crédito.  ¿Quien es el que otorga crédito? Pues yo, que soy el propietario de la casa, ¿Y el deudor? el comprador que firma la hipoteca.

Contablemente, mi casa “viajará” desde mi activo hacia el activo del comprador y a cambio yo recibiré en mi activo la hipoteca.   Y esa misma hipoteca figurará a su vez en el pasivo del comprador.   Esta hipoteca tiene un valor, que se corresponde con el flujo futuro de pagos que supuestamente realizará el comprador de la casa.

Si un banco intermediase la operación, la única diferencia es que ubicará la hipoteca en su activo y en su pasivo emitirá otra serie de contratos de crédito (Euros o dólares) por el mismo importe, que me entragará a mi.  Sigo siendo yo el que otorga crédito, el banco solo se interpone, solo lo intermedia.

Pues bien, los dolares que emite la Fed son también contratos de crédito y su naturaleza contable es la misma que la hipoteca que firma el comprador de mi casa.  Por tanto, en el momento que alguien acepte entregar algun bien presente a cambio de esos dolares estará otorgando crédito a la Reserva Federal.   La TTE resume esta premisa en una sencilla frase:  “Quien otorga crédito es siempre el que aporta los bienes presentes a un intercambio“.   Si generalizamos un poco más podremos afirmar que la Reserva Federal junto con el sistema financiero de reserva fraccionaria son los deudores y quien otorga crédito es el mercado.

¿Si la Reserva Federal es el deudor como norma general, no aporta bienes presentes, como es posible que fije los tipos de interés?  Pues la respuesta es bien sencilla, la Reserva Federal al no aportar bienes presentes tiene una influencia muy limitada sobre los tipos de interés.

El tipo de interés, que es el precio del tiempo económico, lo determinan los agentes  en base a su preferencia por controlar bienes presentes y al que posteriormente añaden diversas primas como el riesgo de impago o el riesgo de devaluación del bien económico prestado (inflación).   La Reserva Federal, como todos los demás agentes, se ajusta a los dictados del mercado.

Manuel Polavieja.

La economía por decreto

El Gobierno podrá decretar por ley que los hombres deben sentirse atraidos por hombres y no por mujeres, estableciendo además que todos los hombres son guapos, incluso podría poner los medios y operar gratis a todos los hombres de España para que sean clones exactos de Brad Pitt, convirtiendo su ley en un hecho.   Pero haga lo que haga el gobierno, estoy totalmente seguro de que a mi me seguirán gustando solo las mujeres.

Es muy habitual que en casi todas las corrientes de pensamiento económico se mezclen conceptos legales o jurídicos con conceptos económicos a la hora de elaborar teorías o diagnosticar y explicar fenómenos económicos.

Tradicionalmente, la escuela austriaca de pensamiento es la que mejor ha sabido desmarcarse de este error, labor que inició Carl Menger en su “Principios de Economía Política” al demostrar, por ejemplo, que el dinero tiene su origen en el mercado y no en el Estado por ser quien acuña la moneda o por ser quien redacta una serie de leyes que pretenden otorgar propiedades económicas a una moneda concreta.   En este sentido es realmente brillante y concienzudo el trabajo del también austriaco profesor Huerta de Soto en su libro “Dinero, Crédito Bancario y Ciclos Económicos”.

Tal y como propone el economista Carlos Bondone, una de las mejores herramientas para la investigación y corroboración económica es la contabilidad por partida doble, como dijo Goethe, una de las invenciones más refinadas del intelecto humano“.  Al igual que la brújula fue una revolución en la navegación marítima, la contabilidad por partida doble lo fue de la misma forma en el intercambio económico, al permitir un desarrollo empresarial mucho mayor.

De nuevo, es importantísimo no confundir la contabilidad legal o fiscal con la contabilidad económica.  Las leyes pueden tener o no un impacto económico, pero no influyen en la valoración por parte del mercado de ese impacto.  Incluso dificilmente consiguen modificar la naturaleza económica de las cosas, por ejemplo:

Desde 1973 el valor legal del dólar según el Congreso de los Estados Unidos es 1/42.22 onzas de oro, aunque eso sí, no es convertible por esa cantidad de oro.   El hecho de que el dólar sea convertible o no, no cambia su naturaleza de deuda o bien futuro (pasivo) y ni mucho menos lo convierte en bien presente, como pueda ser el oro, que no es el pasivo de nadie.  Las participaciones en empresas (acciones) son también pasivos no exigibles (no convertibles) y no por ello dejan de ser un pasivo en el balance de la empresa que las emite.

Pues bien, como resultado de esta ley que decreta que 1 dolar = 1/42,22 onzas de oro, la Reserva Federal contabiliza sus activos en oro a este precio (ver “Gold Stock” al final del primer cuadro).   Evidentemente, aunque la contabilidad legal le otorgue ese valor a sus activos en oro, el valor económico de esos activos en términos de dólares es mucho mayor.  Es decir, cualquiera que confíe en que la Fed no miente en la cantidad de oro que tiene en su activo, sabe que a pesar de la prudencia de la Fed al valorarlo, ese oro vale mucho más de11.041 millones de dólares.

Otro ejemplo:   En los últimos 2 años el Gobierno de España ha decretado una serie de leyes para evitar que las promotoras inmobiliarias y constructoras tuvieran que reconocer en su contabilidad oficial una serie de pérdidas, que en muchísimos casos pondrían a la compañía en situación clara de concurso de acreedores.   Bien, pues por muchas leyes que decrete el gobierno, las acciones de la Inmobiliaria Colonial valen 0,05€ en bolsa, cuando hace poco más de dos años valían 4,00€, o sea, 80 veces más.  En definitiva, el mercado ignora la contabilidad legal o fiscal y valora según los principios de la contabilidad económica y los precios de mercado, aplicando una alta probabilidad a que Colonial quiebre o incluso que esté ya en situación de quiebra, y en función de esa valoración, le otorga un valor ínfimo a sus acciones.

Por reducción al absurdo, si decretar por ley el valor de las cosas fuese posible, los Estados Irlandés y Griego lo habrían tenido muy fácil para evitar su dificil situación, estableciendo por decreto el valor de su deuda.  O mejor aun, pidiendo a la Comisión Europea que lo decretase para inmediatamente transponerlo ellos en su legislación.

Con estos ejemplos queda demostrado que al mercado le son indiferentes las leyes o normativa a la hora de valorar hechos económicos.  A modo de síntesis, el mercado tendrá en cuenta los hechos económicos, tengan éstos origen en alguna ley o no, pero aplicará siempre sus propios criterios para valorar esos hechos.

Desde un punto de vista teórico, vamos a ver como afecta la legislación en un sistema monetario fiduiciario.  Lo que jocosamente se suele expresar como moneda de curso “forzoso”.   En linea con los principios establecidos por Carl Menger, el economista Carlos Bondone ha demostrado que la moneda fiduiciaria también tiene su origen en el mercado, al contrario de lo que defienden todas las corrientes de pensamiento económico, incluida la escuela austriaca.    Por dos razones:

  1. La moneda fiduiciaria es un crédito utilizado como moneda.  La utilización de crédito como moneda es una invención del mercado, no del Estado.  Tuvo su origen en la utilización de Certificados de Depósito que eran títulos de propiedad de plata u oro, que evolucionaron al Papel Moneda.  A diferencia de los CD, el papel moneda es un pasivo u obligación a entregar oro o plata.  También son ejemplo de crédito utilizado como moneda el endoso de pagarés, o la emisión letras de cambio (Real Bills).
  2. Una vez que está claro que la moneda fiduiciaria es crédito utilizado como moneda, como en todo crédito, su valor dependerá de la valoración que haga el acreedor.  El acreedor de un crédito es el que aporta bienes presentes (trabajo,  comida, maquinaria….) y en un sistema de moneda-crédito irregular, quien expande su balance y pone pasivos en circulación es el sistema financiero.  Siendo la gran mayoría de la moneda fiduciaria en circulación depositos (pasivos) en bancos comerciales, y siendo los billetes físicos un pasivo del Banco Central.

Cabe mencionar aquí como mecanismo de gran importancia en los sistemas monetarios actuales a la Reserva Fraccionaria, que llevado a la práctica por las entidades financieras tiene un gran impacto en la cantidad de moneda en circulación.   A la hora de la valoración de este hecho por parte del mercado, es irrelevante que la reserva fraccionaria sea legal o ilegal, en el momento en que el mercado perciba el hecho, realizará su valoración.

En un sistema monetario fiduiciario con reserva fraccionaria, la cantidad de moneda en circulación depende principalmente de la cantidad de crédito que el mercado genere, que automáticamente se monetiza en su mayoría por el sistema de Reserva Fraccionaria, y además el valor final de esa moneda también lo decide el mercado al intercambiar bienes presentes (trabajo, materias primas, maquinaria…) a cambio de la moneda.

El Estado y el sistema financiero (Estado + Banco Central + Bancos) cumple la función principal de intermediar las operaciones de crédito, y adicionalmente actúa como garante final del valor de la moneda (Estado + Banco Central) pero salvo por la emisión de deuda soberana, ni origina las transacciones de crédito que dan lugar a la mayor parte de creación de moneda, ni como hemos explicado antes tampoco sirve de nada que en su función de garante intente decretar por ley el valor de la moneda, ya que independientemente de lo que decrete, el mercado como acreedor que es realizará siempre su propia valoración dependiendo básicamente de la cantidad en circulación y los activos que la respaldan.

En este sentido, no habría que confundir los procesos de devaluación monetaria con el simple decreto del valor de la moneda.  La devaluación o redenominación monetaria lleva implícito un acto de expropiación y un impago que si tiene efectos económicos.  Como dijimos antes, el mercado valora hechos económicos, tengan éstos origen en una ley o no, lo que no puede cambiar una ley son las valoraciones subjetivas que los agentes realicen sobre estos hechos económicos.

En definitiva, la economía por decreto planificada centralmente no funciona.   Como dice el profesor Huerta de Soto, hasta el político o legislador mejor intencionado podría convertir la economía en un infierno (eso en el caso de que sus planes o decretos tengan efecto, que afortunadamente no es nada fácil). No importa que quienes decreten esas leyes sean los más sabios ni los más buenos y justos del mundo, no es esa la cuestión.  La cuestión es que ningún individuo podrá igualar la enorme capacidad de organización y adaptación espontanea que caracteriza a un mercado libre.

Manuel Polavieja.

Los “malvados” especuladores bajistas

Los tan “malvados” y tan mentados especuladores bajistas cumplen una función esencial en el mercado, y es descubrir el precio real de las cosas, poniendo para ello su patrimonio en riesgo (no como otros, que tiran del maná eterno del Estado, o sea del dinero de todos).  Cuando algo tiene un precio verdaderemente bajo no es justo que nadie lo enmascare, se llame Gobierno o BCE.

Si fuese cierto que los especuladores fueron los culpables de la quiebra de Grecia e Irlanda (que yo tengo mis dudas), hay que darles gracias por haber levantado la alfombra que escondía la ponzoña contable y el desmesurado endeudamiento de estos Estados en connivencia con sus sistemas bancarios.

Por otro lado, lor órganos de planificación central como el BCE con sus funcionarios y sus procesos lentos, torpes, burocráticos y politizados, afortunadamente no tienen ni una fracción de la iniciativa, ambición e incentivos que tienen las entidades privadas que operan libremente en el mercado adoptando posiciones contra divisas o deuda soberana sobrevalorada.   Muchos se sorprenderán cuando vean que muy probablemente el BCE o la Fed sean doblegados por el mercado, liderado por estos agentes privados o “malvados” especuladores bajistas.

Estoy convencido de que en esta crisis se demostrará que los organos de planificación central ni funcionaron antes cuando todo iba bien, ni funcionarán cuando las cosas vayan mal.  Son solo peleles que afortunadamente no pueden hacer otra cosa que seguir penosa y precipitadamente a los acontecimientos y al mercado.

La única vacuna contra la inexorable justicia del libre mercado es ser prudente y eficiente en tu gestión, de forma que no haya ninguna vulnerabilidad que atacar. Es absolutamente necesario y casi siempre inevitable que el que se endeude a lo loco y despilfarre pague las consecuencias.

Ay de nosotros si tuviésemos que confiar únicamente en la honestidad de los gobiernos para reconocer sus problemas. Gracias especuladores, gracias mercado libre por sobrevivir a pesar de todo.

Manuel Polavieja.

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